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Acceso a la información y oficio de periodista

Miércoles 22 de julio de 2009
Por Claudio Avendaño Ruz, director Magíster Internacional en Comunicación. Universidad Diego Portales

Observatorio de la Comunicación 

Así como la visión de ámbitos más lejanos a nuestra experiencia está supeditada a la información de los medios, los periodistas dependen, en gran medida, de las instituciones y autoridades para obtener antecedentes e insumos, que luego transforman en hechos públicos o noticias. Esta relación, o mejor dicho interrelación, no es un tema menor, porque constituye el habitus básico del quehacer de la prensa. En nuestro medio no es frecuente encontrar investigaciones sobre el trabajo periodístico que permitan, en primer lugar, comprender su oficio y luego, tener criterios para evaluar el producto de su trabajo.
Uno de los pocos esfuerzos (¿único?) para avanzar en transparentar el tema es el Barómetro de Acceso a la Información, que va en su quinta aplicación. Corresponde al trabajo conjunto de la Fundación de la Prensa, la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales y Adimark.
(www.udp.cl/comunicacion/magcom/docs/resultados_barometro_2008.pdf). Su fin es "conocer las percepciones, entre periodistas en ejercicio activo en medios nacionales acerca del nivel de acceso a la información". Abarca periodistas de prensa, TV y radio, aunque el informe sólo desagrega a los medios escritos.
Las dificultades que afrontan los periodistas son variadas, siendo las más recurrentes: el off the record; las instrucciones a subalternos para no hablar con la prensa; la información parcial y la mediación de empresas (consultoras o agencias de comunicación). Especial cuidado tiene el off the record, porque si bien en determinadas circunstancias puede ser útil para dar contexto al periodista de una situación, su abuso lo transforma en un vicio que más que aclarar, nubla. Los periodistas abordados declaran usar varios mecanismos para obtener información: petición de entrevistas, contactos personales, conferencia de prensa y, de nuevo, mediación de empresas de comunicación. Un aspecto positivo es la poca relevancia de la conferencia de prensa (sólo 32,2%) comparada con la centralidad de esta modalidad en la dictadura y en los primeros años de la transición, en general es la forma más fácil para usar a la prensa como mera "correa transmisora".
Un actor importante en el ejercicio, develado por el Barómetro, son las empresas de comunicación porque, según los consultados permiten por un lado acceder a la información (como mecanismo) pero, por otro, son vistos como dificultad (24%). Esto revela el creciente nivel de complejidad de los nuevos mecanismos de construcción del espacio público mediatizado. Aunque los medios son centrales, han surgido otros actores que dinamizan el sector. La comunicación pública hoy es un espacio de disputa entre visiones de distintas organizaciones que desean que sus puntos de vista sean reconocidos como los "verdaderos". No está sólo colonizada por el sistema político.
La labor periodística asume nuevos desafíos, al tener que enfrentar cada vez más fuentes de información en el proceso de elaboración de la noticia. Implica también más presiones, aunque al parecer sigue y seguirá siendo una cuestión normal y perenne en el trabajo mediático. Transparentar cómo los periodistas valoran las instituciones con que se relacionan es un avance en una época en que su labor es central ante la emergente sociedad de la comunicación.
En los últimos cinco años ha mejorado el acceso a la información pública, así lo indica 45,3% de los consultados, aunque 46,2% señala que se ha mantenido. La autocensura sólo es mencionada por 11% y la negligencia de los propios periodistas en 5,8%.
Otro aspecto destacable es la percepción de los distintos tipos de instituciones públicas en cuanto a disposición, confiabilidad y entrega oportuna de información. Entre las 5 organizaciones mejor evaluadas cuatro están relacionadas a la administración de la justicia (Carabineros, Investigaciones, Tribunal de Libre Competencia y Ministerio Público). Esto revela tanto la preeminencia del sector en las noticias que recibimos como también una judicialización de la vida pública, incluso por sobre la economía y la política (la quinta es la Superintendencia de Valores y Seguros)
Entre las menos valoradas están las instituciones de servicio público, aquellas empresas privadas que ofrecen servicios como salud, electricidad, sanitarias, gas y telecomunicaciones. Aunque normalmente los ciudadanos no nos enteramos de lo que se prepara en la cocina periodística es importante conocer su funcionamiento, en especial saber cómo responden las organizaciones al trabajo de los medios. Es indispensable que surjan organizaciones ciudadanas que demanden mayor cooperación y transparencia, de modo que la información que recibamos tenga una calidad correspondiente a su trascendencia pública.